Skip to main content

Trabajar en comunidad y con un fin en común siempre genera impacto positivo. En el último tiempo, levantar los plásticos y limpiar las playas se convirtió en una tarea necesaria. Conocé quiénes lo hacen y cómo podés involucrarte.

Caminar por las playas y encontrar residuos plásticos no es una novedad. El problema es que, luego de años de derroche desmedido, los océanos están cada vez más contaminados. Miles de bolsas, colillas de cigarros, sorbetes y microplásticos bucean en las aguas como si fueran parte del ecosistema.

Si bien lo necesario es la prevención y evitar que esos descartes lleguen hasta ahí, hoy existen distintos grupos de jóvenes que se pusieron los guantes para atacar esta problemática desde lo más superficial. Organizan juntadas de limpieza en las que la consigna es levantar la mayor cantidad de basura, separarla por origen y enviarla al lugar correspondiente para su tratamiento. Esta acción, además de ayudar, concientiza sobre la gravedad de este problema.

El océano es el centro de nuestro planeta (y, claramente, de nuestras vidas). Es nuestra fuente de agua, productor de oxígeno y hogar de miles de especies de flora y fauna. La vida humana no sería posible sin él. Sin embargo, en los últimos años, nos hemos dedicado a dañarlo. Según la ONG Ocean Conservancy, durante 2020 se removieron del océano y de las costas más de 2.300.000 kg de basura. Una cifra que alarma y asusta.

Todos los días, toneladas de basura llegan a los mares a través de los drenajes urbanos, la desembocadura de los ríos y por la acción del viento que los traslada. El último Censo Provincial de Basura Costera Marina realizado por la ONG Vida Silvestre, en conjunto con más de 20 instituciones costeras en 21 localidades bonaerenses, arrojó que el 84,5% de los residuos encontrados eran plásticos. ¿Qué se encontró? Colillas de cigarrillo (19,6%), fragmentos plásticos (18,7%), envoltorios plásticos (13,2%), bolsas plásticas (10%) y restos de nylon (8,1%). El censo advierte que el 80% de la basura marina proviene del continente debido al mal manejo de los residuos urbanos o de las aguas pluviales no tratadas; el restante, de los barcos comerciales y pesqueros.

Los residuos plásticos y las colillas de cigarrillos continúan siendo uno de los mayores problemas en la costa atlántica argentina. Diversos estudios indican que cada colilla puede contaminar entre 8 y 10 litros de agua del mar y que, además, puede tardar hasta 10 años en descomponerse.

A su vez, el último informe de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente asegura que la contaminación por plástico en los ecosistemas marinos se podría duplicar al 2030, si todo sigue igual. Faltan solo ocho años.

Microplásticos

Este es, quizás, el problema más grande al que nos enfrentamos. Los microplásticos son fragmentos erosionados por el sol, el viento y el mar que se quiebran y generan piezas más chicas. Provienen de otros residuos, como bolsas, sorbetes o botellas. Al ser tan pequeños, una vez que llegan al océano es muy difícil retirarlos y es así es como ingresan a la red alimentaria del ecosistema: posteriormente son consumidos tanto por la fauna marina como por los seres humanos.

Desde Unplastify, empresa social que tiene la misión de cambiar la relación humana con el plástico, detallan que cada argentino consume 42 kg de plástico por año y el 45% de ese peso son envases y embalajes.

Activar la acción

El momento de ocuparnos es ahora, para evitar seguir haciendo crecer estas cifras alarmantes.

Las formas de sumarnos son varias, pero entre ellas se destacan mejorar nuestros hábitos de consumo, ser mas consientes en el uso y abuso de los plásticos, educar y educarnos sobre el tratamiento de nuestros residuos sólidos y ayudar a resolver los problemas que ya están dados. La limpieza de las costas aparece como una actividad sanadora, que trata de disminuir el impacto de nuestra basura en las costas y océanos.

¡Vamos A Hacerlo, Argentina! (@vamosahacerloar) es un movimiento cívico, que trabaja concientizando a la población y generando espacios de limpieza masiva, incrementando la participación ciudadana y el sentido de pertenencia de los habitantes. Realizan jornadas de limpieza en zonas costeras, plazas, barrios y cualquier espacio ambiental afectado por la basura.

Estas acciones buscan movilizar una gran cantidad de personas para generar un impacto positivo, sensibilizar y visualizar la problemática. Desde 2012 llevan hechas 573 jornadas de limpieza y ya recolectaron 521.126 kg de basura.

Versova (@somosversova), por su parte, es una comunidad de jóvenes que invita limpiar las costas de San Isidro. Nació como un proyecto entre un grupo de amigos en plena pandemia y ya está expandiendo sus horizontes. En marzo, después de un parate para planificar, vuelven a la acción con nuevos proyectos más poderosos.

¿Listos para sumarse?

Beach Cleaning

Testimonios

Martina Álvarez, periodista ambiental e instructora de buceo (@oceanomartina)

“Cuando empecé a bucear conecté de una manera más profunda con los seres marinos, porque te volvés parte de ese barrio submarino de tranquilidad y silencio y conocés a todos los vecinos. Se convierten, de alguna forma, en tus amigos de la oficina y no querés, bajo ninguna condición, hacerles daño. El mar me da alegrías todos los días, buceando y surfeando, y quiero devolverle algo de todo ese amor.
En el fondo del mar se ven animales enganchados con el plástico que utilizamos o comiéndolo; te parte el corazón y no podés ignorarlo. Por eso, siempre que buceo salgo con una bolsa de tela y junto la basura que encuentro. Hago limpiezas principalmente con mi centro de buceo @bocaspiratesdivecenter: nos dividimos en equipos y limpiamos distintas áreas del fondo submarino. Además, a veces ayudo en Bocas dive center, el centro vecino.

Todos necesitamos un océano sano para sobrevivir como especie, de cada bocanada de aire que tomamos una parte se la debemos al océano. Que el mar se mantenga sano y limpio es responsabilidad de todos para poder seguir viviendo en el planeta, nuestra casa.

Pero más allá de la limpieza, creo que el verdadero cambio se construye al rechazar y evitar especialmente plásticos de un solo uso. No tiene sentido limpiar y limpiar si vamos a volver a ensuciar, tenemos que cortar por la raíz. Con acciones chiquitas en nuestras decisiones de compra y convirtiéndonos en consumidores conscientes realmente podemos cambiar el mundo”.

 

Lula Gil, artista ambiental, creadora de Water Journey (@water.jourmey)

“Mi primera limpieza fue en el 2016 y la realicé junto a Vamos a Hacerlo Argentina, porque sentí que quería contribuir positivamente a la causa. Fue un antes y un después para mí, un hecho bisagra en mi vida ya que me conectó con la sensibilidad de nuestra tierra y la agresión escondida que hay dentro de las industrias de consumo masivo y en nuestra forma de consumir.

Para mí, las limpiezas son un momento de conectar con el problema, tomar consciencia, compartir este sentimiento con el grupo que te acompaña y luego llevarlo a tu vida diaria para que te ayude a consumir menos plásticos y cambiar hábitos. No pienso que sea la solución al problema, ya que con limpiar una playa periódicamente el tema no se soluciona. Me siento responsable al hacerlo, siento que estoy relacionándome activamente con la tierra, que la ayudo. Con los plásticos que levanto en las limpiezas realizo obras de arte, es mi forma de retribuirle al océano todo el amor que me da.

En la costa de San Isidro lo que más encuentro son botellas plásticas, envoltorios de comida, vasos descartables, sorbetes, envases de productos de belleza y de limpieza, palitos de hisopos, cepillos de dientes y encendedores. También hay mucho plástico fragmentado. Particularmente, creo que la solución no está en la limpieza sino en (utilizando el término que nació en Unplastify) desplastificarnos”.